Luis I. Gordillo. 14 octubre 2024
Opinión. Onda Cero Euskadi. Audio disponible aquí (minuto 7:13)

Hay un problema de vivienda en España. No importa cuando oigamos esto. La cuestión de la vivienda es una preocupación social, familiar y personal para la inmensa mayoría de la población.
Es muy habitual que en cualquier discusión política sobre la vivienda se recuerde el artículo 47 de la Constitución que establece que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. No se trata de un derecho como tal, sino de un principio rector de las políticas sociales y económicas y corresponde a todas las administraciones promover las condiciones para que esto sea una realidad. España es un país de propietarios de viviendas (en torno al 75%) pero un país no puede prosperar sin un mercado de alquiler adecuado a las necesidades sociales.
¿Pero, por qué después de tantos años, tantos anuncios de medidas-milagro y tantas políticas públicas no tenemos un mercado de alquiler de vivienda seguro y asequible?
Hay cuestiones históricas, sociales y culturales, entre ellas, la histórica inseguridad del mercado de la vivienda de alquiler, la sensación de que alquilar “es tirar el dinero” o que el viejo contrato social existente venía a establecer “un trabajo para toda la vida”, lo que fomentaba el arraigo y la falta de movilidad de la población, haciendo de la compra la acción mayoritaria.
¿Hay viviendas asequibles (tanto para compra como alquiler) en España? Si, muchas, pero están en zonas que tienen menos servicios, donde hay menos oportunidades laborales y menos población… lo que se ha llamado la “España vaciada”.
La mayoría de las medidas que los gobiernos establecen se centran en las llamadas “zonas tensionadas” de los centros de las grandes ciudades, olvidando que la vivienda depende de otra serie de decisiones que tienen que ver con ofrecer oportunidades en todos los territorios.
En todo caso, esto no es solo un problema español, vasco o malagueño, es un problema de las sociedades avanzadas y particularmente de las grandes ciudades en todo el mundo.
En suma, el alto precio de la compra de la vivienda, la concentración de oportunidades laborales en los grandes centros urbanos y el atractivo de vivir en ciudades ha hecho que el exiguo mercado de alquiler se haya tensionado hasta niveles insoportables en los grandes núcleos de población. Pero, ante esta situación, ¿qué se puede hacer?
Repasemos las medidas que no han funcionado:
- Los cánones a viviendas desocupadas no funcionan. Dan lugar a picaresca, alquileres simulados o, directamente, a la venta. Benefician al mercado de compra/venta no al de alquiler.
- El control de precios hace que se reduzca la oferta. El propietario se siente inseguro y no quiere alquilar su vivienda.
- Las medidas de zonificación suelen perjudicar o beneficiar a personas que están en los límites con independencia de sus rentas.
- Por último, un bono universal de 250 Eur para jóvenes hace que se produzca un incremento casi por la misma cantidad en el precio de los alquileres existentes.
¿Qué se puede, entonces, hacer?
En el corto y medio plazo hay que dirigir las políticas al aumento de la oferta de alquiler, incentivando la construcción de nueva vivienda y sacando al mercado viviendas de pequeños y grandes propietarios o que estén en manos públicas.
Para ello hay que hacer dos cosas: aumentar las deducciones fiscales y garantizar la seguridad jurídica:
- El aumento de las deducciones fiscales para los propietarios, grandes y pequeños. Esto hará que aumente la oferte.
- Pero lo más importante, de lo que depende el resto de las medidas, es de que aumente la seguridad jurídica para inquilino y para propietario.
Pero para que estas medidas sean efectivas, hay que mantenerlas en el largo plazo y, además, combinarlas con otras políticas generales como mejorar las infraestructuras de todo el país, para incentivar la movilidad y hacer más atractiva “la España vaciada” para proyectos empresariales. Si damos alternativas a vivir sólo en las ciudades, tendremos el problema más controlado.
Pero si es aparentemente solucionar el problema de la vivienda de alquiler es tan sencillo, ¿por qué no se hace? Pues porque no hay coordinación entre administraciones y porque nuestros responsables no son capaces de ponerse de acuerdo para mantener unas políticas como estas en el largo plazo, políticas que van más allá de una legislatura y cuyos beneficios quizá no vean ellos mientras estén en el cargo, pero beneficiarán a todos en el medio y largo plazo.
Harry Truman, el presidente número 33 de EE UU dijo una vez: “es asombroso lo que se puede conseguir si no te importa quién se apunta el tanto”. En el tema de la vivienda, el tanto nos lo apuntaríamos todos.