Luis I. Gordillo. 16 septiembre 2024
Opinión. Onda Cero Euskadi. Audio disponible aquí (minuto 9:40)

Mañana martes, Mario Dragui, economista de prestigio, ex presidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro italiano, presentará ante el pleno del Parlamento europeo un informe titulado “El futuro de la competitividad de Europa” y que le fue encargado por la presidenta de la Comisión Ursula Von der Leyen.
A diferencia de otros informes elaborados por antiguos políticos, que se pierden en generalidades, que se quedan en vacíos eslóganes y que no llegan a realizar un diagnóstico ni una batería de propuestas factibles, el Informe Dragui desgrana a lo largo de sus 400 páginas la situación de la competitividad en Europa, cómo estamos dejando pasar oportunidades para cambiar y por qué nuestro modelo de bienestar está en peligro de muerte.
El economista no se anda con rodeos y comunica con frialdad su diagnóstico al paciente: el modelo de crecimiento y bienestar europeo está basado hasta ahora en una economía en la que se contaba con energía barata para su industria procedente de Rusia; donde el mercado chino absorbía las principales exportaciones europeas y Estados Unidos garantizaba nuestra seguridad. Esta situación, se ha acabado.
Como si de un enfermo se tratara, lo primero es aceptar la enfermedad, lo segundo consiste en ser consciente de los efectos del mal que se padece y, finalmente, estar dispuesto a realizar el esfuerzo que supone la terapia. En efecto, la industria europea tiene serias dificultades para mantenerse innovadora y competitiva al tiempo que realiza la transición a una economía descarbonizada, contribuye a las arcas públicas y mantiene unos altos salarios para garantizar el bienestar de los europeos. Las empresas que llegan a los mil millones, los llamados “Unicornios” escapan mayoritariamente a Estados Unidos y con ellas se escapa parte de nuestro bienestar.
Dragui plantea un plan, una detallada hoja de ruta que necesitaría de un acuerdo político y otro económico que permita invertir 800.000 millones anuales (el 5% del PIB europeo) en mejorar nuestra economía para hacerla más competitiva, más atractiva que la de EE UU o China y que permita sufragar el Estado del bienestar europeo.
El italiano ya salvó el euro en el corto plazo, ahora se ha recurrido a él para que salve el proyecto europeo a largo plazo. Su informe, bien podría ser el programa de la nueva Comisión Europa que echará a andar en breve. Sin embargo, Von der Leyen está teniendo problemas para conformar un colegio de comisarios a su medida: casi ningún Gobierno ha seguido su sugerencia de presentar dos candidatos altamente cualificados (un hombre y una mujer) y esta misma mañana, Thierry Bretón, comisario francés y que parecía que sería uno de los hombres fuertes de su gobierno ha dimitido en el tiempo de descuento
Los cambios necesarios y que se proponen pueden provocar situaciones temporales de ajustes económicos, laborales y sociales de difícil predicción y todos sabemos que a los gobiernos no les gusta tener que explicar que es necesario un sacrificio para obtener la recompensa final, que en este caso es la salvaguarda del proyecto europeo y del Estado del bienestar.
Tenemos el diagnóstico, la pregunta es, seremos capaces de seguir el tratamiento.