Los melones del Sáhara

Luis I. Gordillo. 7 octubre 2024

Opinión. Onda Cero Euskadi. Audio disponible aquí (minuto 9:50)

¿Pueden unos melones enturbiar las relaciones con Marruecos?

La semana pasada el Tribunal de Justicia de la Unión Europea hizo públicas una serie de sentencias muy esperadas sobre los temas más variopintos, las normas de la FIFA sobre traspasos de jugadores, los límites que tiene Facebook en el tratamiento de datos o sobre la libertad de prensa. Entre estas sentencias destacan dos que han pasado casi desapercibidas, pero que sin duda tendrán importantes repercusiones en la relación de España y la UE con Marruecos y que tienen como telón de fondo la situación del Sáhara Occidental.

En la primera de estas sentencias el Tribunal de Justicia declara definitivamente la ilegalidad de los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos sobre agricultura y pesca que ambos firmaron en 2019 porque no se produjo el consentimiento del pueblo del Sáhara Occidental en una materia que les afectaba directamente. El Tribunal alega que el Derecho internacional y el de la UE permitiría que se firmaran este tipo de acuerdos en los que se podría presumir un consentimiento implícito del Sáhara Occidental solamente si el acuerdo confiere a ese pueblo una ventaja «precisa, concreta, sustancial, verificable y proporcional a la importancia de dicha explotación», cosa que en este caso no se ha producido. Aunque el Tribunal ha prorrogado la validez de este acuerdo ilegal durante un año para dar tiempo al Consejo y a la Comisión de renegociar el tratado, no va a resultar una cuestión sencilla ni pacífica.

La segunda de las sentencias se refiere al etiquetaje de los tomates y melones. Sí, han oído bien. Uno de los sindicatos agrícolas más importantes lleva tiempo intentando que el gobierno francés prohíba la importación de tomates y melones con las que las empresas marroquíes llenan los supermercados franceses para disgusto de los agricultores galos, cuyos productos suelen ser más caros. La vía que han encontrado ha sido denunciar que esos tomates y esos melones realmente no vienen de Marruecos, como constaba en el etiquetado, sino que proceden del territorio del Sáhara Occidental, aunque se produzcan por parte de empresas marroquíes y con inversión procedente de este país. Los franceses saben que estas empresas probablemente dejarían de importarlos a Francia antes que reconocer en el etiquetado que proceden del territorio en disputa.

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, y el todavía responsable de la política exterior de la Unión, José Borrell, se apresuraron a hacer público un comunicado conjunto en el que, empleando el enrevesado lenguaje diplomático, manifiestan que Europa «tiene la firme intención de preservar y fortalecer las relaciones con Marruecos» en consonancia con el principio «pacta sunt servanda», el de que los acuerdos están para ser cumplidos. Es decir, el ejecutivo europeo viene a decir que aunque el Tribunal de Justicia ha tumbado los acuerdos en materia de agricultura y pesca con Marruecos por ignorar al pueblo saharaui, subsanarán el defecto formal de la falta de consentimiento del territorio formalmente administrado todavía por España.

Los gobiernos francés y español tienen están lidiando en estos momentos con problemas internos importantes y su propia continuidad política está en entredicho. Los últimos movimientos realizados por el Gobierno español en los que se acerca a las tesis marroquíes sobre el Sáhara Occidental parecen indicar que el ejecutivo pretende desentenderse del todo del futuro. Los gobiernos españoles siempre han intentado mantener buenas relaciones con Marruecos, sobre todo en torno al control de las fronteras y la cooperación en materia de seguridad. Sin embargo, estas últimas decisiones obligarán al Presidente a posicionarse, la pregunta es ¿estará dispuesto a abrir el melón del Sáhara con Marruecos?

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