Las ‘molestas’ viviendas turísticas

Luis I. Gordillo. 17 marzo 2025

Opinión. Onda Cero Euskadi. Audio disponible aquí

Una de las pocas constantes en la evolución de las sociedades es lo poco que el ser humano suele alegrarse del éxito ajeno. En el mundo empresarial este comportamiento tiene una correlación muy interesante y es que cada vez que aparece una tecnología disruptiva, es decir, que implica tal avance que altera totalmente las reglas del juego, los competidores que ya estaban en el mercado comienzan a reproducir un comportamiento que se viene dando desde que hay datos de la historia de la humanidad.

No pensemos solo en los uber o en las viviendas turísticas, cuando aparecieron los trenes de vapor, los propietarios de compañías de transporte de carruajes, galeras y diligencias reprodujeron un comportamiento que nos puede resultar familiar. Primero difundieron supuestos problemas de la nueva tecnología que la harían irrealizable, luego alegaban que era peligrosa para la salud y seguridad de los viajeros, y finalmente intentaron que los gobiernos la limitaran enormemente, alegando, entre otras cosas, pérdida de empleo. Si uno repasa bien la reciente historia de las plataformas que han posibilitado la llamada economía colaborativa, como uber en el transporte o AirBnB en el alquiler de viviendas turísticas, se observan los mismos patrones de conducta por parte de las empresas y operadores que ya estaban en el mercado, los llamados incumbentes, es decir, los taxis en el primer caso y los hoteles en el segundo.

Las nuevas tecnologías y los nuevos tipos de negocio, sobre todo si están ampliamente descentralizados y escapan a la intervención interesada de las administraciones presionadas por aquellos que tienen un interés económico, son el cabeza de turco ideal para culparlos de los problemas tradicionales de la sociedad o de los que surgen como consecuencia de los cambios sociales y económicos y que las administraciones son incapaces de enfrentar. De esta manera, el informe realizado por la asociación de municipios vascos EUDEL, fechado en octubre de 2024 y cuyo resumen acabamos de conocer, reproduce los típicos clichés habituales en estos casos y añade algunos nuevos. Así, las viviendas turísticas serían responsables del tensionamiento del mercado de vivienda (en lugar de la falta de oferta), también del debilitamiento del pequeño comercio local “al no ser interesante para el turista” según el informe, y también serían las culpables de los problemas de tránsito en los cascos históricos o del fomento de situaciones laborales irregulares en el sector de limpieza y la hostelería que afectarían especialmente a las mujeres, siempre según el informe de EUDEL.

Además, en el caso de las viviendas turísticas, sus detractores suelen soliviantar a las comunidades de propietarios apelando a la falta de tranquilidad en la escalera (como si un vecino molesto u otro que ceda el uso a toda su familia por temporadas no pudieran causar molestias similares), a la posible realización de actividades sospechosas (como si los vecinos tuvieran el derecho de fiscalizar todo lo que hace el inquilino de enfrente de su casa) o, en fin, a la falta de seguridad en estas viviendas al no tener extintores o escaleras de incendios especificas (como si el resto de viviendas de la comunidad sí que las tuviera).

Lo cierto es que, según los datos del Banco de España, las viviendas en alquiler turístico representan aproximadamente el 10% del mercado inmobiliario de alquiler con lo que su impacto en el mercado de alquiler residencial es limitado y más bien habría otros factores, como la demanda general de vivienda y la falta de suelo urbanizable, que tendrían más peso en el aumento de los precios de la vivienda. Además, más del 60% de los pisos turísticos están en manos de particulares que no los mantienen ocupados con índices similares a los de los hoteles, sino que su demanda está más estacionada y concentrada en ciertas épocas. El propio banco de España calcula que menos del 10% de pisos turísticos está en manos de empresas, lo que sugiere que muchos ciudadanos encuentran en esta modalidad una vía de lograr una fuente adicional de ingresos, contribuyendo así a la economía local que también se puede ver impulsada de manera determinante con la llegada de turistas que busquen experiencias más auténticas y personalizadas. En este contexto, no solo el empleo local puede verse favorecido, sino que además las viviendas turísticas son una alterativa en lugares en los que es particularmente difícil encontrar oferta hotelera. Además, este tipo de viviendas puede incentivar la rehabilitación y mantenimiento de inmuebles singulares que de otro modo podrían quedar abandonados o deteriorarse. Por no hablar del impacto positivo en la recaudación de impuestos, ya que los propietarios pagarían una parte de sus ganancias en impuestos y los propios turistas contribuirían fundamentalmente al aumento de la recaudación del IVA.

En fin, es fundamental permitir que el mercado funcione con libertad, garantizando al mismo tiempo que las regulaciones sean justas y equilibradas, fomentando así un entorno donde tanto las viviendas turísticas como las de larga duración puedan coexistir, lo que, además, impulsará una oferta hotelera competitiva y de calidad. Estas son las normas de la libre competencia, que siempre gustan a todos menos a los que les afecta, porque nos obligan a mejorar y a ofrecer mejores productos a los consumidores… aunque siempre es más fácil echar la culpa de todo al que nos resulta más molesto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *